Nuestros Docentes

 

La espiritualidad eucarístico- mariana de las que les hacemos partícipes a nuestros maestros, se expresa en un gran amor a la Divina Eucaristía y en una filial devoción a Santa María de Guadalupe.

El maestro laico en su labor educativa se esfuerza por conocer, amar e imitar a Jesús Eucaristía y por hacer que sea conocido y amado. De ahí que las virtudes de fé, espíritu de adoración, obediencia, humildad, caridad, fraternidad, entrega, sencillez, silencio, rectitud de intención, pureza y alegría son virtudes propias que deben cultivarse y resplandecer en nuestros colegios A.P.G. Son las virtudes que Jesús nos enseña en el Sacramento de la Eucaristía, y de las que nuestra Madre Fundadora nos dio ejemplo, y nos recomendó a través de sus escritos que son un tesoro invaluable.

  • El maestro de los Colegios APG posee una sólida formación cristiana y es coherente en su pensar y actuar siendo así guía en la práctica de las virtudes de forma que evangeliza la cultura que transmite mediante su testimonio de vida.
  • Se identifica con la espiritualidad de los Colegios APG y comparte su misión en comunión con todos los miembros de la comunidad educativa.
  • Encuentra en la Eucaristía una ’’escuela de amor’’. La fuente de su sabiduría y la eficiencia de su labor educativa.
  • Toma en cuenta las diferencias individuales de los alumnos, estimula el desarrollo de su inteligencia y creatividad, propicia la formación del sentido crítico se esfuerza por conocer el ambiente en que se desenvuelven y actúan.
  • Promueve en los alumnos el desarrollo intelectual y la búsqueda de la verdad en un ambiente evangélico que favorece la síntesis entre fé y cultura.
  • Realiza su tarea educativa como una vocación de servicio a imitación de Cristo, el Maestro por excelencia.
  • Se esfuerza por su superación personal y profesional en todos los campos del saber humano, en especial en los afines al campo de la educación, teniendo en cuenta la calidad humana, la creatividad, el criterio amplio y juicio recto, paciencia y constancia, silencio y reflexión.
  • Es corresponsable con los Padres de familia en la formación humano-cristiana de sus hijos manifestando una actitud abierta al diálogo, a la mutua ayuda y al intercambio de experiencias que favorecen la formación integral de los alumnos.

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